Hermanos… hagan silencio un momento. No porque haya que obedecer, sino porque a veces el ruido del mundo no nos deja escuchar lo importante. Hay canciones que no fueron hechas para entretener. Fueron hechas para acompañar derrotas, para levantar la cabeza en la noche, para caminar cuando la vida se pone pesada y para recordarnos que todavía queda algo sagrado en este país cansado de mentiras.


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